02/NOV./2020

Floricultores holandeses ensayan con éxito el uso de ácaros para alimentar al chinche depredador de plagas desarrollado por la UPCT

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La revista holandesa Horti Point, especializa en floricultura, acaba de publicar los exitosos resultados de la combinación de la variedad genética de chinche depredador Orius laevigatus, desarrollada por la UPCT, y el suplemento alimenticio Powerfood Plus, de la firma almeriense AgroBío, para la eliminación en cultivos de crisantemos de insectos trips, una de las plagas más comunes.

“Llevamos años buscando el mejor método para controlar los trips en el cultivo de crisantemos y con la nueva raza de Orius y el alimento complementario la población de depredadores crece el doble de rápido que con el Orius normal”, destacan los agricultores holandeses que han realizado los ensayos. Además, el chinche genéticamente seleccionado por la UPCT es capaz de devorar a los trips adultos de mayor tamaño y también come pulgones, minadores de hojas, orugas, huevos y larvas.

“En los cultivos destinados al sector de la flor cortada nunca llega a haber polen del que se pueda alimentar el chinche Orius cuando faltan presas, por lo que se requiere una alimentación suplementaria para mantener estable la población de este depredador de plagas”, explica Pablo Bielza, responsable del grupo de investigación en Protección de Cultivos de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).

El uso de Powerfood Plus, un suplemento basado en ácaros, ha demostrado ser eficaz y económicamente viable en cultivos reales, tras los ensayos que se hicieron en laboratorios de la UPCT. Ahora se probará también con rosas, en Holanda, y con pepinos, en Almería.

La raza de chinche genéticamente seleccionada por los investigadores de la Politécnica, que se comercializa con el nombre ORIcontrol Plus, ya se utiliza con éxito en cultivos de pimiento y, en combinación con la dieta suplementaria de ácaros, puede ser también el mejor método de control de plagas en cultivos con poco polen, como los de pepino.

“Los trips han desarrollado resistencia a casi todos los pesticidas, por lo que, además de los beneficios medioambientales y sanitarios, el control biológico demuestra ser más estable a largo plazo que los agentes químicos”, argumenta el catedrático de la UPCT.

El desarrollo de esta arma biológica contra las plagas es fruto de un proyecto de investigación financiado por el Plan Nacional de I D i (código AGL2017-89600-R) y de contratos de colaboración con AgroBío, una de las únicas cuatro multinacionales de cría de agentes de control biológico. 




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